Decidí dar clases porque me gusta ayudar a las personas a entender que las matemáticas no son difíciles.
He visto cómo muchos alumnos se sienten frustrados o piensan que “no son buenos”, cuando en realidad solo necesitan una explicación diferente y paciencia.
Disfruto acompañar el proceso de aprendizaje y ver cómo ganan confianza y mejoran sus resultados.
Decidí dar clases porque me gusta ayudar a las personas a entender que las matemáticas no son difíciles.
He visto cómo muchos alumnos se sienten frustrados o piensan que “no son buenos”, cuando en realidad solo necesitan una explicación diferente y paciencia.
Disfruto acompañar el proceso de aprendizaje y ver cómo ganan confianza y mejoran sus resultados.