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Escucha: Escuchar un idioma es básico para aprenderlo. De hecho, la adquisición del lenguaje materno empieza antes de que el niño empiece a hablarlo. Por eso, nuestra metodología se basa en una exposición diaria al inglés desde el primer año de vida.
Comprensión: El niño acaba entendiendo gracias a la escucha de las mismas combinaciones de palabras en situaciones y contextos distintos. Trabajamos desde vocabulario, expresiones, frases en distintos tiempos… para que acaben siendo fácilmente reconocibles para el pequeño.
Habla: Como consecuencia de los pasos anteriores, el pequeño es capaz de verbalizar todo lo que ha aprendido. Se crean situaciones determinadas para que pueda poner el fruto de escuchar y de entender en práctica.
Lectura: Al igual que ocurre en el proceso natural de la lengua materna, el niño aprende a leer después de hablar y no a la viceversa. Una vez escucha, entiende y habla es cuando se pone en marcha este punto.
Escritura: Las etapas anteriores son cruciales para que el niño pueda plasmar sus pensamientos en papel.
De este modo, exponemos a nuestros alumnos desde muy pequeños al inglés, siempre bajo contextos adecuados a su edad, para aprovechar su capacidad de absorción mental en los primeros años de vida. Juegos, cuentos, talleres, material pedagógico diverso… les va a acompañar a lo largo de este gran viaje hasta lograr el dominio de la lengua a los 18 años.