Mis métodos son prácticos e interactivos. No puedes enseñar a un niño si se aburre como una almeja mientras hablas con una voz monótona, explicando cosas que no entiende.
Mi método no es solo hacerlo divertido; es hacerlo interesante, práctico, que sepan que realmente les funciona.
No solo es un método: cada estudiante aprende diferente. Cada cabeza es un mundo y yo ayudaré a que pueda verbalizar...
Mis métodos son prácticos e interactivos. No puedes enseñar a un niño si se aburre como una almeja mientras hablas con una voz monótona, explicando cosas que no entiende.
Mi método no es solo hacerlo divertido; es hacerlo interesante, práctico, que sepan que realmente les funciona.
No solo es un método: cada estudiante aprende diferente. Cada cabeza es un mundo y yo ayudaré a que pueda verbalizarlo, escribirlo y redactarlo sin tener esa pregunta eterna de «Pero mamá ¿esto de que me sirve?».
También yo, cómo ávido lector, estoy consiente de que la atención de los niños esta bajando y que ya no aprecian un buen libro (del que para colmo la profesora pide reporte). Pero no todos los estudiantes aprenden leyendo: aprenden viendo, escuchando, comprendiendo o aplicando. Y eso, es lo que yo buscaré con cada estudiante.
Se que un padre normalmente juzga profesionalismo, pero si los niños no aprenden ¿qué caso tiene pagar una clase costosa? Si no les explicas porque diferenciar si y sí podría ayudarlos en su futuro empleo ¿Cómo esperamos que se interesen?
Ya se lo que piensan «la IA puede hacer eso y más ». Pero solo piensen que la IA no los ayudará en un examen, no los ayudará a comprender un libro particularmente complejo, no los ayudará a tener esa superioridad que se siente cuando corriges a un compañero que escribió «haiga». Aunque no lo crean, es algo que los niños valoran intensamente.
La lengua española es fascinante, es crucial comprenderla para la vida diaria y para los exámenes de ingreso como ECOEMS o EXANI.
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